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Junio 2005
Las Etiquetas No Ayudan a los Niños a Aprender
Reg Weaver
Presidente, NEA
La temporada de exámenes estandarizados en las escuelas se está transformando en la temporada de las etiquetas injustas puestas en nuestras escuelas públicas. El Departamento de Educación de los Estados Unidos está primero en la fila, diciéndoles a los padres en todo el país que sus hijos y sus escuelas han reprobado los requisitos de la ley "Que Ningún Niño Se Quede Atrás" ("No Child Left Behind," en inglés).
Ya nombradas en la lista de escuelas reprobadas hay unas 11,000 escuelas públicas que están perdiendo fondos federales y control local por culpa de estas etiquetas. Se estima que miles más de escuelas van a estar en esta lista antes de que empiece el próximo año escolar. Todo esto va a occurir mientras el gobierno federal, increíblemente, está cortando fondos educacionales para la mayoría de las escuelas. Justo en el momento que se supone que estas escuelas necesitan más ayuda, el gobierno federal dice que les va a dar aún menos.
Para poner esta situación ridícula en perspectiva, las siguientes son algunas verdades sobre las etiquetas que el gobierno federal ha puesto en las escuelas públicas bajo la ley "Que Ningún Niño Se Quede Atrás":
Las etiquetas son arbitrarias y no significan nada.
Hace sólo unas semanas, Margaret Spellings, la Secretaria de Educación de los Estados Unidos, cedió ante el pedido del estado de Florida por más "flexibilidad" en como el estado categoriza las escuelas como "reprobando" o "progresando." Esta decisión fue tomada después de que apenas el 23 por ciento de las escuelas de Florida alcanzaron el estandar requerido por la ley de educación federal.
El diario de Tallahassee describió la action de la Secretaria de Educación como "una maniobra" que de repente cambió las etiquetas de aproximadamente 400 escuelas de Florida. No fueron ni los exámenes ni los puntajes de los exámenes los que cambiaron. Al contrario, la Secretaria estaba haciéndole un favor al estado. Este tipo de cambio no ayuda a ningún padre a aprender lo que es el nivel académico de su hijo, y sólo siembra confusión y demuestra lo subjetivas que son estas calificaciones.
Las etiquetas son dañinas para las escuelas y los niños.
Sabemos que bajo la ley federal, hay 37 maneras diferentes en que una escuela puede ser castigada con una etiqueta de "en necesidad de mejoramiento." También sabemos que para muchas comunidades, esta etiqueta significa fracaso.
A pesar de que hay muchas maneras en que la etiqueta de "reprobando" puede ser puesta en una escuela, solamente hay unos pocos métodos permitidos por la ley para arreglar los problemas de las escuelas. Esto simplemente no tiene sentido. Los fondos federales son más restringidos cuando las escuelas tienen etiquetas, lo que hace aun más difícil para las escuelas contratar a maestros que enseñen a leer, por ejemplo.
Las etiquetas no ayudan a los estudiantes a tener éxito en la escuela o en la vida.
La falta de claridad que caracteriza estas etiquetas sólo llega a confundir a los padres de familia y desmotivar a los maestros, directores de escuela y otros empleados de la misma. Además, esto resulta en que las escuelas pierdan fondos escasos para usar en clases y proyectos que realmente ayudan a los estudiantes a aprender.
Se estima que el estado de Connecticut tuvo que pagar $8 millones de dólares al año para desarrollar y administrar el sistema de exámenes y etiquetas requerido por el gobierno federal. Esto significa dólares públicos no invertidos en las cosas que hacen una diferencia como los tamaños de clase reducidos, los maestros de alta calidad y los materiales actualizados para la sala de clase. Las inversiones en reformas exitosas, y no en las etiquetas, van a hacer una diferencia en el aprendizaje de los estudiantes.
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